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LA ZONA MEDIA - ESTE![]() Dejaremos atrás la Higa de Monreal y, a partir de ese momento, no debemos perdernos el margen izquierdo de la ruta: la impresionante naturaleza agreste, radical, de la Foz de Lumbier y los valles que lo rodean, la garganta dibujada por el río Irati, el verdor salvaje en contraste con la piedra caliza grisácea y al fondo, en los días claros de invierno, el esplendor del Pirineo Aragonés y sus picos nevados.
Dejamos Pamplona por la carretera Zaragoza-Madrid hasta el Km 6,8 donde emprendemos ruta hacia Huesca y Jaca. Nos dirigimos a la zona que constituye la mayor concentración en Navarra de espacios calificados por Europa como Reservas Naturales.
Sanguesa
San Francisco Javier, patrón de Navarra, reúne todos los años en el mes de marzo a miles de navarros que no faltan a la Javierada (algunos llevan haciéndolo casi 40 años). Desde toda la geografía foral, acuden en peregrinación hasta Sangüesa. A la mañana siguiente, la masiva corte de peregrinos recorren en Vía Crucis los ocho kilómetros que separan Sangüesa de Javier, lugar que vió nacer al santo en 1506, un infatigable misionero que recorrió tierras tan lejanas como las japonesas. El Castillo se construyó en el siglo X a partir de una torre creada para vigilar la frontera sobre una roca desde la que se divisaba el valle del Aragón. En 1.223, Sancho VII el Fuerte recibió esta fortaleza del infante de Aragón como garantía de un préstamo de 9.000 sueldos. Esta cantidad no fue devuelta y el castillo quedó para Navarra.
En torno a esa torre, los dueños del castillo fueron construyendo recintos defensivos hasta convertirlo en un castillo. La torre del Homenaje está dedicada a San Miguel, por ello también se la conoce como la torre de San Miguel o la Torraza.
Ahora, del castillo encontramos una restauración del siglo XIX, ya que el cardenal Cisneros obligó a demoler el castillo casi en su totalidad tras la anexión de Navarra a Castilla. Cisneros mandó arrasar los muros exteriores, desmochar las torres, cegar los fosos e inutilizar las saeteras. Después de esta destrucción, el castillo ha sido objeto de continuas restauraciones.
Este edificio está formado por fuertes torres almenadas y adosada a su muro, se alza la basílica, lugar donde se halla la pila en la que fue bautizado San Francisco Javier. Podemos recorrer las dependencias del castillo con los guías, ya que ellos nos contarán los recuerdos de la vida del santo en estas dependencias. Nos hablarán de la imagen del Cristo de la sonrisa, construída en madera de nogal y que preside una capilla con pinturas murales sobre la Danza de la Muerte, en la que esqueletos amarillos se dibujan sobre el fondo negro, y nos contarán los secretos que esconden estos, ya de por sí, impresionantes muros.
![]() El Monasterio de San Salvador de Leire goza del esplendor de su salvaje Sierra, con su cornisa recortada de rojizas e imposibles peñas y bosques y, bajo su mirar, el Pantano de Yesa, imponente con su presa de 74 metros de altura y 411 de longitud y sus aguas azules. En este paisaje, encontramos el Monasterio, impregnado de historia, belleza y leyendas, como la de San Virila, abad del monasterio que extasiado por el canto de un ave, se detuvo un instante frente a una fuente a escucharlo.Cuando regresó, descubrió atónito que habían pasado 300 años. Ya desde el año 848, sabemos que existe el monasterio. Leire está compuesto por la cripta, los ábsides, tres naves románicas y la esbelta torre cuadrangular.La cripta es un tesoro: un recinto primitivo y arcaico, sembrado de robustas columnas enmarcadas por enormes y desiguales capiteles con una rústica ornamentación del siglo XI. Podemos observar un bello retablo que relata el martirio que sufrieron las santas Nunilo y Alodia en manos de los musulmanes. Ya en el exterior, nos fijaremos en La Porta Speciosa, entrada principal a la Iglesia y muestra del románico del siglo XII, que reúne belleza en cada uno de los detalles de su abundante decoración. En sus primeros siglos, fue el gran centro religioso y cultural del reino de Pamplona y lugar elegido por los reyes para descansar eternamente. Aún hoy, el 3 de Diciembre se conmemora solemnemente en este lugar el día de Navarra y de San Francisco Javier. Leire es una de las primeras construcciones románicas de la Península. Cuando uno pasea por su interior, imagina la vida de los clérigos entre sus muros. Por él pasaron monjes benedictinos y cistercienses tras 75 años de disputas entre ellos. La vida monástica desapareció en 1.836 con la desamortización de Mendizábal, y los monjes no regresaron, en este caso benedictinos, hasta 1.954. |